El niño viajaba en el transporte escolar que se accidentó el viernes en el ingreso a Carlos Paz
Tras el accidente, médicos evitaron que el pequeño Pablo perdiese uno de sus brazos
Villa Carlos Paz. Contra todos los pronósticos, el personal médico del hospital Gumersindo Sayago logró salvar, tras una ardua tarea, el brazo del pequeño Pablo Pérez (13), uno de los niños que viajaba en el transporte escolar que se accidentó el pasado viernes en el acceso a Villa Carlos Paz. Lo que pudo haber sido una tragedia acabó con un final feliz, luego de que -pese a la magnitud del siniestro- no hubiesen víctimas fatales ni daños «de por vida» para sus protagonistas.
En concreto, el episodio se registró el viernes alrededor de las 15 hs, cuando el transporte escolar sufrió un grave accidente en los cortes de Furth que podría haber terminado en tragedia. El hecho ocurrió cuando el conductor de una camioneta marca Traffic (en la cual viajaban doce niños), perdió el control del rodado, ocasionando que se saliera de la carpeta asfáltica y se deslizara por la calzada impactando con algunas columnas de alumbrado público.En el interior de la camioneta viajaban niños y adolescentes de diferentes localidades como Carlos Paz, Córdoba y Malagueño, entre otras, cuyas edades oscilan entre los 10 y los 15 años y que asisten a una escuela internado de la localidad de Cruz del Eje.
Luego del accidente, el personal de los servicios de emergencia constató que los pequeños sufrieron contusiones leves, salvo uno de los niños que mantuvo en vilo a los familiares y a los socorristas.
El niño, identificado como Pablo Pérez, tenía serias lesiones en uno de sus brazos, por lo que -inicialmente- se temía que se tuviese que realizar una amputación del mismo. Afortunadamente esta posibilidad fue descartada por los médicos y la sonrisa fue recuperada por la familia del menor, que el sábado pasado celebró con júbilo la noticia.
En declaraciones a El Diario, la madre del niño, aseguró emocionada: «Gracias a Dios fue una desgracia con suerte ya que las heridas que presentaba fueron producidas por los vidrios. Pablo está bien, sólo le tuvieron que limpiar las heridas y coser el brazo».
Por otro lado, Ricardo Cabral, propietario de un complejo de cabañas de la zona, fue testigo del accidente y relató los momentos de suma tensión que se desataron el viernes pasado: «Yo estaba trabajando en uno de los bungalows cuando sentí un golpe muy fuerte y me asomé por la ventana para ver qué estaba pasado y vi venir una Trafic a los tumbos».
«Cuando llegué allí, la gente que transitaban circunstancialmente y habían parado para ayudar, tenían un chiquito con un brazo muy lastimado por lo cual yo me saqué el cinto y con ayuda de otro muchacho le realizamos un torniquete a fin de detener la gran hemorragia»; agregó el hombre, quien dijo: «Todo fue muy confuso y duro porque estaba muy lastimado el brazo del chiquito».
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