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Fue el suceso que motivó el reemplazo de las antiguas válvulas del vertedero
A diez años de la última gran inundación

Villa Carlos Paz.- Paradójicamente, en momentos en los que la ciudad se encuentra en emergencia hídrica y cuando el río San Antonio -desde donde se obtiene el recurso hídrico para el consumo humano- sólo resulta un diminuto y serpenteante hilo de agua, ayer se cumplieron diez años de la última gran inundación que tuvo Villa Carlos Paz. Fue en 1999, cuando el caudal del embalse serrano alcanzó un nivel histórico y avanzó sobre las zonas costeras de la localidad, afectando a una importante cantidad de habitantes y disparando el "estado de alerta" entre los vecinos.

Aquel episodio, todavía presente en muchos ciudadanos, sucedió entre la noche del 31 de Octubre de 1999 y durante todo la jornada del 1 de noviembre, cuando llovieron 226 milímetros (siendo que la media rondaba los 65 mm) e ingresaron al San Roque 104 hm3. Sin lugar a dudas fue un episodio que marcó la historia reciente de la ciudad, que hoy atraviesa una de sus sequías más intensas y críticas.

Una crecida desproporcional dejó atónita a la ciudad, que recibió el mes de noviembre con sus calles completamente inundadas y con varios de los puentes que cruzan el San Antonio bajó las descontroladas aguas. Una situación similar se sucedía en todos afluentes del San Roque, que no contaba con un mecanismo acorde para poder acelerar la evacuación del agua, con la única excepción del vertedero. Sin embargo, dicho vertedero tenía un sistema de válvulas obsoletas y oxidadas, que no funcionaron como debían y que no pudieron evitar el desastre.

Mientras tanto, las calles y avenidas céntricas (como la avenida Sabattini, la 9 de Julio, la Bernardo D´Elía y la Av. Atlántica, entre otras) mostraban postales increíbles, postes de alumbrado flotando, viviendas con agua hasta el techo, autos destruidos, cabinas telefónicas completamente tapadas y un trabajo del personal de bomberos, Defensa Civil y la policía, que se vio completamente desbordado.

El desastre estaba en su punto máximo y los pronósticos no eran optimistas, ante esta situación, un grupo de vecinos encara una cruzada emblemática. Los denominados "auto-convocados", encabezados por Rodolfo Faucher, fijan como meta "movilizarse" para que la Provincia recambie las válvulas del paredón.

Faucher logró el respaldo de la entonces Dirección de Hidraúlica y encaró una serie de tramitaciones para que el nuevo sistema sea instalado, algo que finalmente se concretó a meses de la tragedia. "Con su puesta en funcionamiento, logramos contener situaciones que podrían haber sido similares y nunca más hubo una inundación de estas características en la ciudad. Fue un hecho muy importante, porque salió de los propios vecinos, que se habían visto afectados por la crecida"; recuerda el propio Faucher, a diez años del suceso. "Creo que fue el aporte que hicimos a Villa Carlos Paz, en momentos en donde nadie tenía bien en claro cómo salir para adelante.

El daño había sido muy grande, porque el agua había trepado por las calles del centro, prácticamente llegaba hasta la esquina del Super Show y en la zona de la Bahía del Gitano muchas casas y comercios tenían el agua que cubría sus propiedades"; añade el ahora dirigente juecista, quien reconoce: "Y eso que nosotros hicimos fue previsión pura, buscar en que fallamos para evitar el desastre. Y ahora necesitamos algo similar, hace diez años fue por una creciente descomunal, ahora lo tenemos con la sequía. Necesitamos que se hagan obras y se prevean los episodios, porque después se generan situaciones que son difíciles de solucionar".

Mientras mira las imágenes irreales del desborde del San Roque, Faucher reflexiona: "Nosotros pudimos lograr que la Provincia cambiara las válvulas y ahora debemos exigir que se haga un plan a largo plazo para evitar situaciones de sequía extrema, como está ocurriendo ahora".
Tan sólo pasaron diez años de aquel entonces y hoy la realidad es distinta, completamente distinta, no flotan las ramas de los árboles, ni los botes del Cuerpo Especial de la Policía (CEP) circulan por las calles inundadas, sino que apenas si se distingue lo que es el cauce del río San Antonio. Apenas si podemos imaginarnos un verano con un lago San Roque repleto y ofreciendo su mejor postal, sino que vemos como los hidropedales se encuentran enterrados en un barranco de barro seco, endurecido por el potente sol.

Estamos en alerta roja, el consumo de agua se encuentra restringido y hasta el gobernador Juan Schiaretti aventura soluciones a la crisis hídrica. "Habría que ver si podemos traer agua del río Paraná"; anuncia el mandatario provincial, que parece no entender la magnitud de la situación. Hoy la necesidad pasa por efectuar una nueva previsión, estudiar la situación y evitar "jugar al límite", algo que demandará un compromiso por parte de los dirigentes políticos; aunque también exigirá que hagamos nuestro aporte.






 
 
 
 

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