Jueves  17 de Agosto en Carlos Paz, Córdoba, Argentina

Los desafíos impostergables del campesinado

Por Adriano Muñoz Pérez

Agencia Alai Amlatina

A propósito del día internacional de la lucha campesina quiero traer a colación algunos elementos que puede aportar para el análisis, y por consiguiente para la acción.

 

En la actualidad presenciamos una crisis global que abarca desde la crisis civilizatoria, ecológica, financiera,  alimentaria y hasta crisis humanitaria en algunas regiones del Globo, cuyo principal causante es el modelo de producción hegemónico hoy día,  que es el modelo de producción capitalista.

 

El capitalismo lleva intrínsecamente la capacidad de devorar, destruir apropiándose y monopolizando los recursos naturales.  Esta apropiación asumida por la burguesía desde la revolución francesa con su lema Liberté, égalité, fraternité, lema que hasta hoy día adjudica a la clase dominante y que por sus propias contradicciones nos va arrojando hacia una crisis a escala planetaria.

 

Los causantes de esta crisis son autores bien identificados, son dueños de grandes corporaciones y que, al mismo tiempo, controlan gobiernos, universidades, medios de comunicación, por lo que podemos afirmar que la crisis que hoy presenciamos es producto de la avaricia capitalista con el afán de controlar los territorios y sus recursos naturales para satisfacer las ansias de acumulación.

 

Frente a esta crisis hay un sector importante que se resiste históricamente y que impulsa otra dinámica social, me refiero a los campesinos y campesinas. A pesar de la imposición del modelo del agronegocio a escala global el campesinado ha sabido resistir desarrollando procesos productivos con características particulares basadas en la cooperación, solidaridad, reciprocidad, manteniendo una convivencia armónica con la naturaleza.

 

Hay una guerra desatada por el capital en el campo, por un lado, el agronegocio que pretende controlar los territorios, expulsando a indígenas y campesinos para desarrollar monocultivos, lo que implica deforestación a gran escala, fumigaciones aéreas, mecanización permanente de los suelos, cultivos transgénicos, por otro lado, los campesinos e indígenas, arrinconados, desprotegidos, abandonado por las políticas públicas de Estado, a pesar de todo esto, el campesinado va resistiendo. Por tanto, hay dos modelos antagónicos en disputa, en donde la coexistencia es imposible en el territorio.

 

En esta confrontación, el modelo del agronegocio va ganando espacio porque tiene operando a su favor grandes capitales, el Estado, y toda la industria cultural, resultado de esto se ve comunidades campesinas desaparecidas y otras por desaparecer con medidas de coerción, hostigamiento, desalojo criminalizaciones y amenazas por parte de los autores del agronegocio.

 

Frente a esta situación, el campesinado tenemos que asumir desafíos impostergables no solamente para resistir sino avanzar en el control territorial para la defensa de nuestra soberanía y la biodiversidad. Seguidamente quiero puntualizar algunos de esos desafíos para la resistencia y para el avance:

 

a)      Alianza campo–ciudad: El avance del agronegocio invadiendo las comunidades campesinas e indígenas, contaminando los ríos y los suelos con los miles de litros de venenos que libera en el medio ambiente, la eliminación de la biodiversidad, la simplificación del paisaje natural, la emanación de grandes cantidades de gases de efectos invernadero (CO2, CH4, N2O) la utilización de semillas transgénicas, la sustitución del trabajo humano por maquinaria, toda esta problemática sin lugar a dudas no es solo del campesinado; la crisis alimentaria, ecológica y política que ocasiona el agronegocio es un problema de la sociedad en general. La lucha por la soberanía alimentaria llegará hasta la mitad sin la participación activa de los consumidores de la ciudad, por tanto, esta alianza debe partir con el rechazo rotundo del agronegocio de la sociedad en general creando espacios alternativos de intercambio de productos, fortalecimiento del mercado local y ferias campesinas, promoción y desarrollo de la agricultura urbana, promoción de miniindustrias diversas. Y un encuentro permanente para el debate y acción conjunta.

 

b)       Trascender de la agricultura capitalista (agronegocio): La cadena productiva capitalista está organizada para rendir tributo al mercado, es éste que reglamenta y condiciona todo el proceso socioproductivo,  producto de esta imposición importante sector del campesinado ha sufrido una metamorfosis, adaptándose a la dinámica capitalista, tal es así que muchos de los campesinos ya no se asumen como tal y se auto denomina productor rural o agricultor familiar, desconociendo la carga histórica de resistencia que tiene la clase campesina. A partir de esta realidad percibimos que la disputa entre la agricultura campesina y el agronegocio va mucho más allá que una disputa del espacio geográfico sino que por sobre todo es una disputa de carácter ideológica cultural. Para defender la agricultura campesina hay que rescatar la dinámica económica propia del campesinado complementando con la de economía solidaria y otros enfoques alternativos con propuesta ética que suprime las dependencias, que respete la biodiversidad, que produzca alimentos no mercancías, que perdure en el tiempo y en el espacio sin poner en riesgo la capacidad productiva y reproductiva del agroecosistema, que produzca alimentos de distintos colores, olores y sabores y que reconozca como sujetos a los que labran la tierra, es este el modelo que tenemos que masificar para lograr la Soberanía Alimentaria y superar muchas de las crisis que hoy ocasiona el capitalismo.

 

c)       Fortalecer la organización popular: Aislados nos van liquidando uno a uno. Es urgente y necesario crear, consolidar, fortalecer, ampliar un frente de masa consciente en defensa de la Agricultura Campesina. Cuando hablamos de organización debemos transcender de la crítica a un modelo que por todos los medios se ve que es contradictorio e insustentable, debemos plantear acciones concretas en el plano político pero por sobre todo en el plano productivo, que desde luego también es político. Es ahí que la agroecología es una propuesta ético-científico para trascender de la agricultura capitalista y desarrollar una forma de vida que arroje como resultante el cambio social necesario para superar todas las crisis provocadas por el modo de producción capitalista.  

 

d)      Espacio de formación y promoción de la agricultura campesina: La hegemonía de la agricultura capitalista se atribuye también a las academias. Tal es así que ésta agricultura tuvo su raíz científica en el siglo XIX con los postulados de Von Liebig en donde plantea la sustitución de minerales, base científica utilizado por el capitalismo para la producción industrial de abonos químicos.  Grandes universidades y laboratorios de investigaciones estudian y promocionan las "ventajas y virtudes” del agronegocio. Todas las universidades tradicionales de Latinoamérica y del mundo no conocen otro patrón de producción que la agricultura de la revolución verde. Si ellos tienen sus universidades para el soporte científico y cultural, los campesinos e indígenas también pueden, y así lo ha demostrado la CLOC- Vía Campesina con la creación de varios centros de formación en Agroecología en distintos países del mundo.   Varios de estos centros de formación desarrollan formación universitaria como es el caso de los IALAs (Instituto Agroecológico Latinoamericano), pero estos espacios no son suficientes, es necesario además de fortalecer éstos, crear muchos otros para disputar científica y culturalmente con mayor eficacia contra el modelo agroexportador. Igualmente se está dando la batalla para que los campesinos y campesinas puedan ser reconocidos como sujetos de derecho ante los organismos internacionales con la promulgación en la ONU de la Declaración de los Derechos de los campesinos y campesinas.

 

Hoy, toda la humanidad estamos llamados a defender la agricultura campesina, y poner en tela de juicio la dicotomía de "progreso (Agronegocio) y Atraso” (Agricultura Campesina) porque no puede ser progreso ni desarrollo que contamina y mata, ni puede ser atraso lo que crea condiciones para la producción y reproducción de la vida.

 

Adriano Muñoz Pérez

Ingeniero en Agroecología, Graduado en el Instituto Agroecológico Latinoamericano Paulo Freire – Venezuela. De estudios campesinos, indígenas y afrodescendientes.

Militante de la Organización Campesina del Norte

Militante y Colaborador de la Vía Campesina

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