Con dolor, aseguraron: «Estuvo muerta hace años, tirada como un perro en Cuchi Corral»
Tras la confirmación, el desgarrador relato
de los abuelos de la joven Melisa Zalazar
La Cumbre. Tras conocer la confirmación de que los restos óseos hallados en Cuchi Corral pertenecían a su nieta, los abuelos de la joven Melisa Paola Zalazar (17 años) no pudieron ocultar su dolor y brindaron, desde La Cumbre, uno de los testimonios más desgarradores del año. Con una sensación que podría sintetizarse como mezcla de dolor y ansias de justicia, la pareja de ancianos elevó una «plegaria al cielo» para que el presunto asesino de la muchacha (su esposo), Luis Funes, reciba «todo el peso de la ley y sea condenado a cadena perpetua».
Fueron largos años de penurias, deambulando por las oficinas de la Fiscalía de Instrucción de Cosquín, a la espera de que alguien confirme que Melisa Zalazar estaba con vida, que el pequeño que la mujer llevaba en su vientre estaba a salvo o que alguien establezca que su pareja no había sido quien los sentenció a muerte. Sin embargo, nada de eso sucedió. La realidad fue mucho más violenta, perversa y triste: La joven estaba muerta, su hijo también.
Los restos que habían sido descubiertos a 85 metros de profundidad en un barranco de 400 metros eran pertenecientes a Zalazar, según reveló el último viernes un estudio de ADN realizado por los especialistas del CEPROCOR, quienes además sostuvieron que la chica estaba embarazada de siete meses y que el padre del niño sería el propio Funes (30).
Precisamente, este último está señalado como el principal sospechoso de la muerte de la chica, con el severo antecedente de que ya intentó asesinar a su hijo al arrojarlo al mismo barranco y que fue condenado, por ese delito, a 14 años de prisión por «homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa» y luego de que el niño lograra salvarse milagrosamente.
Todos estos datos, fríos datos de una situación ardiente, que quema hasta los huesos a los abuelos de Melisa, rondaban por sus cabezas cuando la fiscal María Alejandra Hillman reveló los datos arrojados por el estudio de los restos óseos. Nicolasa y Carlos Ahumada no pueden dormir, no salen del estupor y del horror. Demasiados recuerdos invaden a los abuelos de la muchacha, quienes también hicieron las veces de padres de crianza.
«Como un perro»
Con muchos sentimientos encontrados, en declaraciones al Canal 11 de La Cumbre, estas víctimas revelan: «Nuestra nieta estuvo muerta hace años, estuvo tirada como un perro en Cuchi Corral, esa policía que estuvo años antes cuando hicimos la denuncia hizo todo mal, nosotros nunca dejamos de buscar a mijita, pero hoy nos confirman que está muerta».
«Se dijo que Melisa estaba en alguna provincia del norte, quizás fue para hacernos salir de La Cumbre, quizás fue para tranquilidad del asesino, hasta La Rioja fuimos a buscarla, pero siempre supimos que él la había matado. Nosotros no queríamos albergar esa idea de que estaba muerta, porque siempre tuvimos la esperanza que ella volviera a casa y no importaba que tuviera dos o tres hijos, nosotros la recibiríamos como la hija que era. Pero este hombre la mató antes que nazca su propio hijo»; agregó la pareja.
En otro fragmento de la entrevista, los abuelos de la joven recuerdan: «Nosotros fuimos a Fiscalía de Cosquín, porque nos citaron, con una idea tan errónea, teníamos una ilusión, pensamos que habían encontrado a Melisita en alguna provincia, pero cuando entramos a hablar con la doctora Hillman todos miraban diferente. ¿La encontraron?; preguntamos a la fiscal y ella dijo: ´Les vamos a tener que informar que el ADN es positivo´, y nosotros dijimos: ¿Donde está ella? y la fiscal dijo: ´Ella descansa en paz´». «Ese hombre es un monstruo, un asesino, era tan bonita y jovencita, este tipo habrá creído que Melisa le iba a cobrar la mantención por el hijo, no sabemos que pensar. Pero la doctora Hillman nos dijo que el hombre permanece callado, se lo interroga y permanece callado, se hace el ajeno a todo, como si no la conociera a Melisa»; argumentaron sobre el acusado los abuelos de la muchacha.
Por último, el matrimonio Ahumada se quiebra y declara: «No entendíamos muy bien las cosas y cuando le preguntamos a la fiscal por el bebé, ella dijo: ´Parece que esta obra mala fue hecha antes de haber tenido el bebé´. A Melisa la mataron a los días de haber desaparecido de mi casa, nos atormenta saber si agonizó o no, queríamos al chiquito, el hijo que Melisa llevaba en su vientre, porque de alguna forma lo íbamos a criar». «Pero son dos vidas las que este monstruo mató, le vamos a rezar un novenario a ella en casa para que descanse en paz»; sentenciaron.
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