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Teatro del Lago
El sueño de Mingo Marimón



La sala ubicada en la calle Belgrano de Villa Carlos Paz guarda el misterio que generan los sueños y los esfuerzos de grandes hombres. Uno, Domingo Marimón, lamentablemente ya no está entre nosotros, y el otro, Pablo Sittoni, tomó la posta para que la fantasía de un ayer sea la realidad de hoy y la construcción del mañana. El Teatro del Lago es un espectáculo. "Era el sueño de Mingo. Nosotros éramos muy amigos.

Yo jugaba al básquet en Córdoba y él, iba a ver casi todos los partidos con quien fue su esposa, Claudia. En ese momento estaban de novios. Y un día, estando en Cosquín, en la casa de sus abuelos, me contó que su sueño era tener un teatro. Recuerdo que jugábamos. En ese momento, surgían Moria Casan, Susana Giménez, y soñábamos con que iban a estar, y me dijo, bueno, el día que yo tenga un teatro quiero que estés conmigo. Y al poco tiempo, surgió la posibilidad de comprar el terreno donde está el Teatro.

Habrá sido, entre 1979 y 1980, cuando lo compró. El había hecho un estudio que más del 60% de los turistas que venían a Villa Carlos Paz lo hacían en ómnibus. Por eso compró frente a la estación terminal. Y se empezó de a poco. Primero hizo una especie de bulín. Donde está la boletería había una cochera, en las oficinas había un living, un dormitorio y una cocina. Y al fondo se construyó una especie de búnker que fue utilizado cuando se techó el terreno.

Luego vino la etapa de la peña "La Peperina" y ese búnker se utilizó como cocina para venta de comida en la peña que funcionó en 1982 y en 1983. Y después ya se empezó fuerte con la construcción del teatro," recordó Pablo Sittoni.

La llegada del Tano Víttori

Domingo Marimón era un gran admirador de Darío Vittori y había estado con él, por el actor José Luis Mazza que a su vez era yerno de Víttori. Mientras el teatro estaba en construcción, lo fue a ver a Mar del Plata y le dijo: Yo estoy haciendo un teatro en Villa Carlos Paz y quiero que usted lo inaugure. Y el Tano le respondió; bueno sí. Y ¿Cuándo lo inauguramos? Le preguntó. Había vuelto la democracia, y finalizaba 1983, y Mingo le respondió el año que viene. Y el teatro seguía construyéndose.

Sittoni se instaló en Villa Carlos Paz en septiembre de 1984, y el Tano Vittori, venía una vez al mes en julio, en agosto, y a partir de septiembre, empezó a venir dos veces al mes y se quedaba una semana. Víttori fue fundamental, porque ni Sittoni, ni Marimón conocían de teatro. Sittoni había ido en su vida dos veces a una sala. Una vez, al Nacional y otra vez, al Comedia en Córdoba. La experiencia de Sittoni era nula.

El caso de Mingo no difería mucho, aunque era más asiduo espectador de teatro, es más, en sus épocas de joven, andando por Europa fue a los mejores teatros de Europa con su abuelo. Pero, no sabía los detalles técnicos y demás. Sittoni recordó que en una oportunidad, Víttori cayó al teatro y estaban por revocar las paredes del escenario, y estuvo puteando una hora, porque las paredes de los escenarios no se revocan por la acústica y porque si tenés que colocar un clavo tenés que ver dónde lo clavás, y así, Víttori estuvo en un montón de detalles.

El Tano se ponía con el arquitecto, los planos y daba las indicaciones. Cuando Sittoni contó la historia de este sueño hecho realidad que es el teatro del Lago, se agarró la cabeza cuando se le sentó en la mesa los recuerdos de una inflación infernal, que los agarró en la última etapa de la construcción. "Fue en septiembre de 1984. Era una cosa infernal. Y Mingo para cumplir su sueño vendió propiedades, lanchas, lo que tuvo al alcance de sus manos. Y finalmente, el 14 de diciembre de ese año, se inauguró el teatro."

La sala abrió con la comedia "Llueven Dólares" y Víttori tuvo un gesto elogiable. Normalmente, las compañías se llevan entre el 70% y el 75% de la recaudación, pero el Tano por ser la primera temporada, arregló por el 50%. "En realidad, se hizo un paquete y nosotros participábamos de la producción también, así que se ponían todos los gastos en la bolsa y se dividía por dos"; explicó Sittoni. "Y fue muy bueno.

Fue muy bueno porque se hizo mucha publicidad. Se vendieron casi 40.000 entradas, y debido a la gran publicidad, la gente llamaba, y sin que nosotros saliéramos a buscar se armó una gira por el interior de la provincia de Córdoba y provincias aledañas que duró hasta junio de 1985. Así que fue bárbaro porque tuvimos una continuidad de trabajo. Después vinieron representantes de la Compañía Cinematográfica Cordobesa y Otto (Otito) Freudemberg, quien había tenido cine en Miramar y las aguas de Mar Chiquita lo habían corrido. Su cine quedó bajo las aguas, y había alcanzado a sacar las máquinas. Y a partir de ese año, empezamos a dar cine.

Un hito

Después de esa primera temporada, la sala tuvo el hito más grande que tuvo el teatro de Villa Carlos Paz: "La mujer del año" con Susana Giménez. "Nosotros no sabíamos qué hacer cuando terminó esa temporada de 1985. No sabíamos qué hacer. Y los dos soñábamos alto. Entonces, me acuerdo que le digo: ¿Y si traemos a "La mujer del año"? y Mingo me respondió: ¡Uh, sería bárbaro! Ahí nomás se le ocurrió llamar a su padrino, Juan Manuel Fangio. Le pidió que le hiciera una especie de presentación ante Susana Giménez. Fangio llamó a Susana, le dijo que iba a ir un ahijado de él, que lo quería como a un hijo. Obviamente, Susana le abrió las puertas. La verdad que Mingo la compró, la convenció. Lo más terrible de todo, fue la primera semana de noviembre que vino el yerno de Susana a ver la sala, y cuando tomamos las medidas de la altura del techo del escenario, nos dijo, bueno, acá no se puede hacer, porque el techo tiene que estar cinco metros más arriba. Entonces, yo le dije y ¿Por qué no se puede hacer? Y me contestó ¿Cómo vas a hacer? Y vamos a levantar el techo.

En un mes levantamos el techo, hicimos la parrilla que hacía falta porque "La mujer del año" fue la obra con mayor cantidad de escenografía colgada que tuvo este teatro. Y de mayor cantidad de iluminación que tuvo este teatro, recién salían las lámparas Parmil, que ahora ya están obsoletas, pero en ese momento, recién salían y se utilizaban ciento veinte. Tuvimos que pedir mayor capacidad de energía para el teatro. Y lo que estaba colgado, estaban ocupadas, lo que se llama las calles de las parrillas, estaban ocupadas casi todas. Tenía doce cambios escenográficos. Trabajamos casi 80 personas en el escenario. En técnica, solamente en el escenario había 20 personas. Más sonidistas, iluminadores y demás. Ese fue un hito. Y a partir de ahí, tuvimos temporadas buenas y temporadas malas que coincidieron, muchas veces, con que venía más o menos gente a Villa Carlos Paz."

Termómetro de la temporada

El Teatro del Lago marca las tendencias en las temporadas teatrales de los veranos. Eso no quiere decir que es el que más gente va a llevar. Pero hay una expectativa, sobre todo en la prensa y en el mundo artístico. En el ambiente artístico todos esperan qué va hacer el Teatro del Lago y, a partir de ahí, se toma como parámetro para vaticinar qué puede llegar a pasar. "Yo me acuerdo la primera temporada de Cacho Buenaventura, la gente era media escéptica, y sin embargo, se hizo una gran producción. Y, para sorpresa de muchos, se metió más gente que muchos espectáculos de Buenos Aires.

Fue un espectáculo que tenía una producción importante, tenía una escenografía, una estructura, donde los cinco músicos que había bajaban desde el techo, el escenario estaba vacío y la estructura bajaba del techo del teatro. Costó muchísimo hacerla funcionar, estuvimos como diez días trabajando y no la podíamos hacer funcionar. Pero fue una presentación importante y anduvo muy bien"; acotó Sittoni. El empresario, responsable actual del teatro, reveló uno de los engimas que tiene la sala. Es la única que posee el escenario al revés. "Fue para aprovechar el declive natural del terreno. Porque si no había que hacer un movimiento de tierra infernal."

 

 

 
 
 
 

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