Carlos Paz. El presidente Fernando Lugo fue destituido en Paraguay por 39 votos contra 4, por el cargo de "mal desempeño de sus funciones". El mandatario aceptó la decisión del Congreso de la Nación y dijo: "La historia y la democracia paraguayas fueron heridas".
El juicio fue cuestionado por la UNASUR y la Organización de Estados Americanos, cuyo secretario general, Miguel Insulza, minutos antes de la votación, advirtió sobre las consecuencias negativas que podría acarrear en la vida democrática del país.
Lugo será sucedido por su actual vicepresidente, Federico Franco, del conservador Partido Liberal, calificó el proceso en su contra de "golpe parlamentario con ropaje jurídico". Poco después de la votación, la policía comenzó a reprimir con gases lacrimógenos y carros hidrantes a los manifestantes que apoyaban a Lugo, en la puerta del Congreso.
Es más que un golpe de Estado al Presidente, un golpe parlamentario con un ropaje jurídico, con una herramienta como es el juicio político pero con motivos que no se ajustan a la verdad", describió Lugo y enfatizó que los motivos esgrimidos por la oposición para iniciarle el proceso "no ameritan" impulsar ese mecanismo. No obstante, ratificó que lo afrontará, a partir del "apoyo popular" y de los "sectores más vulnerables de la sociedad paraguaya".