Buenos Aires. Camila, una niña de 3 años que desde que nació estuvo siempre en estdo vegetativo se convirtió en un símbolo en la lucha por la sanción de la ley de “muerte digna”, y finalmente ayer, a casi un mes de la sanción de la norma, la pequeña fue desconectada por un grupo de médicos del Centro Gallego, instituto donde permanecía internada. Sus padres habían enviado un pedido formal de muerte digna a la Justicia y solicitaron que el procedimiento se realizara en absoluta intimidad.
“Camila pasó por este mundo y dejó derechos para todos", dijo Selva Herbón, la mamá, quien además contó que decidieron junto a su marido no estar presentes en el momento de la desconexión, pero que le pidieron a un íntimo amigo de la familia, Marcelo Velis, que los representara durante el procedimiento. “Para Selva fue un proceso de mucha lucha, de mucho llanto, mucha angustia. Reaccionó con llanto, con dolor, pero también con mucho alivio. Ahora va a poder terminar de elaborar el duelo que empezó hace tres años. Es una herida que irá cicatrizando con el tiempo”, explicó Velis.
Camila será cremada. El domingo a las 11 se hará una misa en el santuario de la iglesia de Uribelarrea. Los médicos se habían negado sistemáticamente a desconectar a la nena, hasta que Selva recurrió a los medios para hacer pública su historia. En menos de un año de hablar y de explicar y de sensibilizar, esta mujer de 38 años, maestra, madre de otra nena, logró su cometido: la muerte digna es ley para todos los argentinos desde el mes pasado.