Instituciones...y la impostura de siempre Por Néstor Pérez Instalé en mi estrecho espacio de trabajo hogareño -mi "ciberespacio", diría mejor- un pretencioso laboratorio político. Mate en mano, me dispuse a realizar un trabajo de campo. Con la excusa, seria, y grave por cierto, de solicitar la semaforización de esa ruleta rusa que es la Av. Cruz Roja, al sur de la ciudad, redacté una primera Petición al Intendente de esta ciudad, con copia a la Viceintendencia y a cada presidencia del HCD. Así, como lo indica el manual de civismo. En mi tarea cotidiana, me cruzo con el jefe de la administración municipal varias veces por semana. Pero flaco favor le hubiese hecho al “proyecto”, si oralizaba mi exigencia ciudadana; si le soltaba la cuestión al tipo a la primera de cambio. De modo que guardé silencio cada vez, y seguí adelante como lo haría cualquier vecino que no tiene la posibilidad que, a nosotros los periodistas, se nos presentan a cada paso. Sin respuesta alguna, dos meses más tarde, repetí el estéril procedimiento "institucional": Adjuntando la primera nota, ingresé una segunda como quien se niega a capitular ante el más grandote del barrio...Pero, es inútil. Creo que siempre lo supe. Todo forma parte de la simulación participa-representati-escuchamoslagent-nocreanquelosestamoscagan... Porque, por mucho que así lo disponga y avale el corpus legal de la nación, nada de estas herramientas de la declamada INSTITUCIONALIDAD cumplen cometido alguno, más allá de seguir alimentando esta impostura. Para quienes abrevaron en la turbiedad de tanta ruptura democrática –con impúdico desenfreno en la última y más atroz de todas- entiendo que, les resulte políticamente correcto abogar por las formas republicanas. Aunque se consagren a mentir con sonora abyección. Los otros, nosotros, ¡Qué estimulante sería que pudiésemos acreditar su pertinencia, en la cotidianeidad de nuestra azarosa realidad social! Ahora bien, si los mandatarios no escuchan al pueblo sino cuando los abraza el fuego del piquete, ¿por qué seguir legitimando expresiones heridas por el desdén de una dirigencia política venal y banalizada hasta lo indecible… Sin forzar adhesiones, cada día que pasa, valoro más la osadía de quienes se repiten en los piquetes. Cualquiera sea el motivo por el que lo erijan. Porque saben, mucho antes que nosotros lo saben, que esta ficción nos necesita a los periodistas en la repetición de rituales que mantengan encendidas las brazas de la institucionalidad...Esto que se lee, es un grito de impotencia, sí; pero por sobre todo, es una mueca de amarga desazón. Porque nos siguen usando para decirle al pueblo que ya no es mas Pueblo sino gente. Ya no más Ciudadano, sino consumidor. Sin embargo al mismo tiempo, nos hacen vehículo para marcarle la cancha a los asqueados de tanta farsa institucional. Por eso seguimos pagando sin rebelarnos el bestial-Cavallistico 21 % de IVA; tolerando en silencio que la brecha entre los más ricos y los más pobres siga creciendo – a fines del 2009, más de 28 veces-; nos roban el agua de los glaciares y el verde de los bosques; por eso soportamos muchas más inequidades de lo que la generación de los 60-70 pudo siquiera imaginar que toleraría alguna vez.
De modo que, quiero aclarar, no se trata de que nos ignoren en una oscura administración municipal, para conseguir un par de semáforos. Se trata de la derrota. La misma derrota de todos estos años. La misma derrota y el mismo discurso de la Institucionalidad-Tres poderes-Dentrodelaleytodo. Y eso que la derecha ni siquiera se subió todavía al retablo del titiritero…
*Periodista Afiliado Cispren Creador/conductor del programa radial EL AGORA Y LA MUSA (Radio Nac. Cba. Años 2008-2009 En la web: www.elagoraylamusa.com.ar Integrante de Teleocho Noticias