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Gian Franco Pagliaro: El poeta que tiene éxito nadando contra la corriente

Por Pedro Jorge Solans



Siempre le gustó ir por la mano cambiada, a tal punto que sigue vigente sin traicionar su canto. Es un napolitano tan fiel a su estilo, que este verano junto al Negro Alvarez y Natalia Fassi, triunfa con su poesía en pleno centro de Villa Carlos Paz.
Gian Franco Pagliaro se aferró a la palabra y va cantando al amor, a las cosas simples, a las injusticias, sin preocuparle las modas, el marketing, ni quedar bien. Lo guía el aplauso de la gente y el instinto de hombre que celebra la vida.


¿Cómo se define: Un artista napolitano-porteño, o un argentino-italiano?
Soy un italiano aporteñado; pienso en porteño.

¿Qué hay de Nápoles en su poesía, en su música?
La vehemencia, la musicalidad, la búsqueda del sonido de las palabras. Todas las palabras tienen algún sonido; no es lo mismo decir: "Y de pronto, una viga de hierro oxidada cayó sobre el cuerpo envejecido de un hombre que pasaba", tiene un sonido, ¿viste? Oxidada, viga, hierro son palabras duras que son mucho menos dulces que: "Y la primavera florida estalló en pleno verano y las hojas volaban sobre la cabeza de un hombre cuyos años eran embellecidos por el otoño". La musicalidad de las palabras me interesa, y luego, el contenido.
Nápoles es una ciudad amada por los napolitanos como los porteños aman a Buenos Aires. Es una ciudad de mar. Yo nací ahí a pocos metros del mar. Es una ciudad antigua con un idioma, porque el dialecto napolitano es un idioma; hay un literatura napolitana, poetas napolitanos. Incluso, muchos de los autores de canzonettas escribían muy bien, eran excelentes poetas. Las canzonettas son las únicas canciones en dialecto famosas en el mundo. Porque uno habla de la canción italiana, y no; no es la canción italiana, "O sole mio" es una canzonetta napolitana, "Torna a Surriento" es napolitana, está cantada en dialecto napolitano. La otra canción "Mamma", está cantada en italiano, es como que yo te dijera el catalán y el español. Entonces el catalán es un dialecto, no es un idioma. Pero no hay canciones catalanas, no hay canciones gallegas, no hay canciones dialectales de otros países, famosas en el mundo como la canción napolitana que además, forma parte del repertorio de todos los cantantes líricos que hubo y que habrá.

-¿Qué lugar ocupa la nostalgia en el poeta Gian Franco Pagliaro napolitano-aporteñado?
Es parte de mí, una parte inherente a mi vida. Surge en el momento que dejás una ciudad, o te deja. O te arrancan de una ciudad por cualquier necesidad, no importa el motivo. Yo soy un tipo nostálgico, esencialmente nostálgico y a veces melancólico también, y me gusta además, me gusta ese estado.

-¿La nostalgia está presente en tus canciones, en tus letras?

Sí. Hay una, por ejemplo, cuyos versos dicen: "Destino ingrato el del emigrante, con la nostalgia siempre como acompañante, pensando en el país donde nació, donde la gente era diferente…". O sea, todo el mundo piensa que su tierra es diferente, todo el mundo ama su tierra. A mí siempre me ha sorprendido cómo gente pobre, gente muy humilde, que vive en barrios que son terribles, que uno desde afuera dice ¿Cómo hace la gente para vivir allí? Sin embargo, si le ofreces a esa gente una casa mejor no se va del barrio. Nadie quiere dejar el barrio, por lo que significa el barrio, porque uno se acostumbra, porque es la patria de uno. La patria de uno son los afectos que uno deposita hasta en las piedras, hasta en las pisadas que uno deja en las calles desde la niñez. Y nadie quiere dejar eso. Yo dejé eso. Y luego, en este país menos mal que encontré el amor, encontré a mi mujer, hoy ya tengo hijas, amigos íntimos desde hace muchísimos años argentinos. Nunca he dejado de frecuentar a los tanos, nunca he dejado de cantar en mi idioma, a pesar que he frecuentado géneros distintos. En los setenta, yo fui un abanderado de la canción contestataria.

-¿Rebelde o consustanciado con los problemas sociales?

No, hay cosas que no me gustan. O sea, yo a los siete años dibujaba ¿Por qué dibujaba? Porque había un tipo que dibujaba y yo estaba atrás de él mirando como dibujaba y me transmitió esa facultad o esa necesidad y empecé a dibujar solo, un autodidacta y dibujé durante un tiempo hasta que aprendí a dibujar bastante bien pero nunca fui a una escuela. Desde chico me gustó ir al cine, me interesó el cine, iba a ver películas bíblicas, me interesaba la Biblia, la historia, siempre me interesó la historia desde chico, me fascinaba la historia de los griegos, los romanos. Y claro, siempre me interesó el mundo, cómo está hecho. A mí nunca me cerró esta ecuación: gente muy rica por un lado, poca gente y muchísima, muchísima gente muy pobre por otro lado. No me cierra, nunca me cerró. Entonces, las injusticias que provoca esa situación son muchas, ahora yo canto y quería cantar y reflejar el momento y lo que yo pensaba en ese momento.

-¿Qué canción puede ser emblema de Gian Franco Pagliaro?

Hay varias que tendrían que estudiarse en los colegios, pero no porque sean mías, porque yo he sido bastante objetivo en mi carrera, apasionadamente objetivo.
Nunca milité en ningún partido político, y el peronismo fue un fenómeno que lo aprendí aquí; no sabía ni siquiera de la existencia de (Juan) Perón. Y cuando llegué, me hice de amigos, empecé a frecuentar un ambiente donde la mayoría era de izquierda o afiliados al Partido Comunista, y yo tenía una predisposición hacia la izquierda por lo que yo había leído sobre los pensadores. Cuando lees a los grandes personajes,-todos tienen una sensibilidad, que si querés ubicarla, la ubicás en la izquierda porque serían los defensores de la vida.- Toda esa gente que vivió hace 400 años, 500 años, desde Galileo. Galileo que, de pronto, va a la Inquisición y él dice "Eppur si muove", porque no quiere negar su convicción que la tierra giraba alrededor del sol. O Giordano Bruno, que lo mataron también por sus convicciones. Los grandes hombres de la historia han tenido siempre un corazón mirando hacia la verdad, la libertad y la justicia. Eso es inevitable, y esas ideas siempre han fluctuado, siempre han estado en mí. Entonces, cuando empecé a cantar y escribir quería decir algunas cosas: Una canción de amor pero con la verdad, porque el amor expresado en la literatura ha boicoteado al amor de todos los días. Y no es cuestión de desmitificar el amor, sino de no mentir. El amor de todos los días es conflictivo para mí, lo puedo embellecer con palabras pero sigue siendo conflictivo, el amor de todos los días no convence al patrón que te aumente el sueldo. Al patrón le importa tres pepinos que vos estés enamorado, o que no te alcance el sueldo; o sea el amor no cambia las cosas, no resuelve las cosas, pero al hombre enamorado le hace bien, lo hace más fuerte, lo hace menos solo y lo hace un hombre con necesidad de hacer cosas. Es un sentimiento que motoriza. Ahora, en la canción yo puedo mentir y decir: "Te fuiste y el sol cambió de color" o "de pronto me hablaron las flores de la plaza". Pero también puedo decir: "¿Cómo explicarte que te quiero aunque te hiera sin motivo? Sólo porque me va muy mal, tan mal que a veces, amor mío, no tengo ganas de besarte". Bueno, esa ambivalencia entre el amor y el odio, o sea yo te quiero pero estoy mal y no tengo ganas de besarte.

-¿Cuáles son las canciones que elegiste para definirte?

"Las cosas que me alejan de ti" que ganó en el año `70, el festival de Buenos Aires. Esa canción enumera las cosas que repercuten en una pareja y que las separa. Las parejas no se separan porque dejan de quererse. Se separan, porque la situación alrededor es muy difícil: "Un sueldo miserable, una casa irrealizada, doce horas de trabajo, quedarse sin trabajo, callar lo que se siente, morir en cualquier frente, y estas son las cosas que días tras días me alejan de tu corazón querida mía, amada mía. El patrón que viaja mucho, la canción que nunca escucho, el soldado, el inocente…". En fin, esa es una "Las cosas que me alejan de ti".
Otra canción emblemática es "Yo te nombro Libertad" que figura entre las 40 canciones elegidas para el Museo de la Memoria de Chile, que se inauguró el pasado 10 de enero. "Yo te nombro libertad" es una canción hermosa, que nació descalificada en el festival, a pesar de que había ganado con los diez puntos pero la eliminaron, y eso provocó la ira del público y mía. Salimos y junto con el público armamos un lío terrible y el festival dejó de hacerse. Fue terrible.
Esa canción es "Por el pájaro enjaulado, por el pez en la pecera, por mi amigo que está preso porque ha dicho lo que piensa…".
Y la tercera canción, es una de las más irónicas que tengo que es "Confesiones de un ex cantante de protesta". Dice: "Un buen día, día de fiesta, en un acto de protesta mandé a todos a la mierda, a los pobres y a la izquierda, pues estaba re podrido de andar siempre tan jodido, sin un peso en el bolsillo al igual que un peligrillo. Por cantar ciertas canciones, que escribí sin pretensiones, me peleé con todo el mundo como un perro vagabundo. Me pelee con mis hermanos, con parientes muy lejanos, con mi esposa, con mi amante, con todos los vigilantes. Discutí con mis vecinos, y también con mis amigos que no hacen un carajo si el país se viene abajo, con mi suegro peronista que odia a todos los marxistas y con los ultraizquierdistas que odian a los comunistas, con todos los comunistas que odian a primera vista. Ay, que martirio, cuántos dolores de cabeza por cantarle un poco a la pobreza. Ay, que martirio ser cantor revolucionario, hasta mi mamá piensa que soy un otario".
Entonces, en esa pena irónica yo puedo decir muchísimas cosas. Esta canción se merece porque, para mí, es lo que posee el país. Esa lucha, ese lío nunca resuelto con las izquierdas y que, cuando vos irrumpís, de pronto, y tenés toda la buena voluntad de denunciar alguna cosa, la misma izquierda te interpela. ¿Por qué lo decís? ¿A dónde querés ir? ¿De dónde venís? ¿A dónde vas? ¿Y este quién carajo es? ¿Qué autoridad tiene o deja de tener? Entonces, es ese el problema de la izquierda.

-¿Por qué cantas a poetas como José Martí, Pablo Neruda y a Rubén Darío?

Yo no escribía, y empecé musicalizando poemas. El primer poema que yo musicalizo en español fue (Gustavo Adolfo) Bécquer en 1953, "Volverán las oscuras golondrinas…" y esa la hice, prácticamente, silbando con dos acordes porque todavía no estaba bien empapado de guitarra. Y grabé la "Rima 53". Soy un enamorado de las palabras y de los tipos que escriben bien. Envidio, en el buen sentido de la palabra, a esa gente como Pablo Neruda, Gustavo Bécquer, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti. Descubrí hace poco un poeta mexicano que me mata, que se llama Jaime Sabines. Y hace treinta y pico de años descubrí a un tipo que me partió la cabeza, que me abrió la cabeza, Fernando Pessoa. Un tipo con un interior impresionante, denso. Hay gente que no le gusta la poesía densa, ni las canciones densas, ni seria, hay gente que se divierte todo el tiempo, gente optimista que está asalariada a la boludez. Les dan un sueldo todos los meses y es boluda. Está bien.

-¿Y hoy, cómo está Gian Franco Pagliaro?

Soy la sombra de todo lo que he sido. He cambiado muy poco en cuanto a mi punto de vista sobre las cosas. Hay una frase del poeta turco Nazim Hikmet, que estuvo en cana muchísimo tiempo, que dice: "El hombre cambia de gusto cuando cambia de lugar". Y uno lo ve todos los días. Eso equivale a cuando uno dice: "De este lado del mostrador o del otro lado del mostrador". Y él quiere decir eso, o sea si yo estoy de este lado tengo un gusto, pero si me pongo del otro lado tengo otro gusto. Si soy patrón, soy patrón. Si soy empleado, soy empleado. Y yo, en ese aspecto, he cambiado muy poco porque tengo los mismos amigos desde hace 50 años, sigo escribiendo canciones, sigo pensando que el mundo no está bien, que se ha polarizado demasiado la riqueza, que además la gente que gobierna este Planeta es obtusa, suicida; no sé en cuanto tiempo más, esta marea humana de gente que está buscando un lugar para ser un poco feliz, echará a patadas en el culo a los obtusos. No entienden que el mundo tendría que estar bien. Si vos querés estar bien, tiene que estar bien tu alrededor. En un tema que todavía no grabé, digo: "¿Qué van a hacer? yo me pregunto con los miles de productos que fabrican noche y día esas máquinas sin vida. Las empresas, las tarjetas cuando nadie tenga un puto peso para limpiarse el culo ¿Dónde se meterán para estar seguros?…"
No hay lugar para estar seguro. Primero, la gente dejó las casas y se fue a los departamentos porque las casas eran inseguras, se fue a los departamentos pusieron tele cámaras y porteros. Luego, se fueron a los countries porque también los departamentos eran inseguros y en los countries se sentían seguros, resulta que en los countries no, ahora entran directamente y los afanan, y los otros, están esperando afuera. No hay seguridad, si hay millones de personas que se mueren de hambre. Entonces ni siquiera son inteligentes en ese punto. Yo quiero caminar seguro por la calle, bien, que la gente este bien porque sino me van a afanar un par de zapatillas, me van a matar por dos pesos.
Sigo pensando esto y lo he pensado siempre. Sobre lo que es esta vida mía artística que la divido en farándula y arte porque, en definitiva, uno hace arte. A pesar de que muchos digan que la canción es un arte menor. Componer una canción, decir cosas en tres o cuatro minutos hasta García Márquez dijo que no era fácil, que él envidiaba a los autores de boleros que son inoxidables y es cierto, hay boleros que vos decís qué hermosos que son y qué síntesis, en dos minutos, tres minutos te pintan una situación universal y eterna. Yo sigo componiendo, sigo cantando casi lo mismo, no me he disfrazado, puedo sacar cosas de la tecnología, que es inevitable, pero esencialmente soy el mismo, creo todavía con las palabras. Compongo buscando palabras que de pronto me resultan difícil encontrar, las encuentro y la ironía que la gente compra temas en inglés y no entiende una mierda, entonces digo para qué me esfuerzo tanto, lo ideal sería no hacerse entender y, de pronto, uno tiene suerte. No, me rompo el culo por buscar una palabra o una imagen, una metáfora, la palabra justa y el otro, que canta en inglés que no se qué dice, no solamente es comprado por el público, es avalado por la crítica. ¡La puta! Estos críticos son intuitivos porque no creo que todos ellos sepan inglés y además, cuando uno traduce siempre pierde. Il traduttore è traditore. El traductor es traidor. O sea yo traduzco poesías italianas al castellano y pierdo o viceversa, poesías en castellano al italiano y siempre se pierde. Entonces aún así, estos autores ingleses de canciones, algunos son boludos, otros son buenos pero, en realidad, sacando a The Beatles, no todo es bueno pero además es en inglés, yo no entiendo nada así que no me importa.

-Dos temas: Amistad y, ¿a quién escuchás?

La amistad es un valor eterno para mí. Y yo tengo todavía amigos míos desde hace cuarenta y pico de años. Amigos que no están en esto: Eduardo, Gianni, Osvaldo "el tano" Pascual, que es un cerrajero que además yo tenía que ir a verlo a la cerrajería porque él nunca va a verme. Eso para mí es la amistad. Y además, lo ideal sería, realmente, tomar al amigo como es, con todos los defectos y todas las virtudes porque no podés querer como amigo un tipo perfecto, cuando vos no sos perfecto. Porque nadie es perfecto en este mundo que no es perfecto tampoco. Entonces, uno pide de los demás, lo que uno a veces no da. Somos jueces, fiscales, es una boludez y es una pena. Siempre digo que hay que decir te quiero a tiempo porque mañana puede ser tarde. Entonces, no le dijiste al amigo que es bueno o que lo querías y se murió, cruzó la vereda y se murió, ya está.
¿Y qué escucho? Yo escucho toda la música. Ahora tengo, por ejemplo, en el coche un disco que me regalaron los Metrebián sobre música armenia. Y a mí me gusta la música árabe, la música turca, la música griega, la música judía, la música de la costa italiana, la canzonetta, me gusta el flamenco, en definitiva, a mí me gusta toda la música, particularmente, me gusta la música del Mediterráneo porque yo, en estos años que estoy afuera, he tomado conciencia que yo vengo del Mediterráneo, soy parte del Mediterráneo, de todas las razas que han poblado el Mediterráneo. Hasta mi ciudad Nápoles fue fundada por los griegos, Néa Pólis se llama, "ciudad nueva". Ahora, si no hubiese sido por los griegos que la fundaron, hubiese sido por los romanos que la conquistaron, si no hubiese sido por los partenopeos que la poblaban, si no hubiese sido por los normandos, por los germanos, por Napoleón Bonaparte, que vino a Italia y los italianos creían que la iba a libertar ¿Por qué? Porque Napoleón se llamaba Napoleón Bonaparte era hijo de tanos, tres años antes que él naciera, Italia cedió Forcé a los franceses pero eran todos italianos. Si no fuera por toda esa gente, yo no estaría acá. Todos pusieron algo para que yo estuviera acá. Y cuando vengo acá, me encuentro con una ciudad muy parecida a Nápoles. Embaucadores, vividores, poetas, suicidas, como dice el tango que aman a la madre, a la vieja, enamorados del obelisco, de la ciudad, que están siempre a la pesca de un buen curro, que no saben qué carajo hacer, quieren laburar un día y salvarse treinta. Exactamente como Nápoles. Entonces, yo digo bien, una ciudad que es muy parecida a la mía, no podría vivir en otro lugar. Y porque esto es parte mía, o sea yo me identifico o ellos se identifican conmigo. Además, hablamos castellano con muchos gestos, una tonada muy italiana. Entonces, estoy en el lugar que estoy y estoy bien.









 
 
 
 

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