Joselo Schuap: El eterno trovador itinerante
Por Pedro Jorge Solans ,,,,,
Posadas, Misiones. Empezó como locutor, pero su voz pronto dejó de relatar la realidad para cantarle a la vida. Joselo Schuap se convirtió en uno de los nuevos referentes de la música litoraleña y lleva las luchas sociales como bandera de su canto, a bordo de un colectivo-mural que bien podría haber salido del festival de Woodstock lleva su arte por los caminos latinoamericanos. Radiografía de un verdadero "musiquero de las sombras" que supo construirse su propio camino a pulmón.
Joselo Schuap es un soñador. Basta con verlo montarse al volante de su "Dino", el colectivo Mercedes Benz modelo 62, que lo lleva por las rutas latinoamericanas para saberlo. Sonríe, prende el moderno estereo que compró hace tres días y pide un mate amargo.
De fondo suena "Tractor Opaco", el himno que Joselo compuso para los yerbateros misioneros cuando ocurrió el llamado "tractorazo" en Misiones y los colonos con sus tractores lograron que se les aumente la ridícula paga que recibían por la cosecha.
También es un trovador, pero de esos que ya no quedan. Le gusta la carretera, le gusta el viaje, le gusta tocar para la gente. Es sencillo.
Joselo, que empezó siendo locutor radial en su Misiones natal, se fue convirtiendo con el correr de los años en ese artista sensible que abraza las luchas sociales con el mismo fervor que cuando pisó el escenario mayor del Festival Nacional del Folclore de Cosquín en el 2006.
Su carrera está hecha "a pulmón", como se hacen los auténticos músicos. Animando la fiesta donde sea necesario, donde la vida lo lleve. Así también fue que grabó con artistas de la talla de León Gieco, Horacio Fontova, Liliana Herrero, Piñón Fijo, Raúl Barboza y Chaloy Jara entre otros; su carisma y el talento que se traduce en su guitarra fileteada lo hacen el luchador social que es.
Ya sea el conflicto de los tareferos, como la lucha por la instalación de las pasteras, los relocalizados de Yaciretá, la formación de una biblioteca popular o el desmonte, Joselo está. Entiende que es su "deber" como artista, sabe que las historias deben ser contadas, como cuando compuso la canción para rescatar de la historia al histórico barrio posadeño de Villa Blosset.
Un viaje con más de mil paradas
Todo comenzó con "Sepan que soy misionero", su primer disco que le abrió las puertas al mundo del espectáculo. Cargado de los sonidos típicos de su tierra colorada, allí Schuap descarga un arsenal de temas que todo tienen que ver con su pueblo y donde es palpable el compromiso del trovador con la realidad que supo conocer como periodista.
Este disco trajo aparejado la inauguración de "Chaloy, espacio cultural".
Con "Chaloy", Joselo revitalizó la cultura de la ciudad de Posadas. Se animó a traer grandes números artísticos como la murga Falta y Resto, Luis Salinas, Javier Malosetti y el Teatro Negro de Bulgaria, e hizo las veces de productor de espectáculos, al tiempo que también abría talleres de música y pintura.
Lo siguiente fue un disco conceptual "Agua Bendita" que sobretodo es una enérgica defensa del recurso hídrico y Paralelamente inició la gira "Agua Bendita" que lo llevó por las provincias argentinas y algunos países limítrofes, acompañado por un colectivo de artistas sumamente variado.
Ya en el 2006, pisó los dos escenarios más importantes de la música tradicional argentina, primero subió al escenario del Festival Nacional de la Doma y el Folclore de Jesús María y luego lo hizo en el Atahualpa Yupanqui del Festival Nacional de Cosquín.
Mientras el colectivo sigue comiendo kilómetros pienso en "Musiquero de las Sombras", el tema con el que Schuap abrió su presentación en la Próspero Molina, pienso en su letra. La historia del músico de pueblo, y pienso en lo que asegura Joselo, "tocar en Cosquín nos dio muchas cosas, en lo personal, saber que no es lo mas importante de la vida de un folclorista argentino, que nada cambia después de eso, y que solo resta seguir luchando. Allí nace nuestra frase célebre: el éxito para nosotros no es llegar, sino ir todos los días…".
Esa es su filosofía de vida, o de música, porque en este caso la primera es lo mismo que decir la segunda.
Recuerdo que el año 2006 también fue el año en el que fue consagrado como "Revelación folclórica" y premiado con el "Estrella de Concert" y reconocido por la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, tras una exitosa temporada verano en la ciudad de Villa Carlos Paz. El segundo reconocimiento "oficial" en la historia de Joselo, que ya había obtenido la mención del premio "Arandú", como mejor cantante solista de la temporada.
Ya en el 2007 inició la gira "Atentados culturales" que finalizó con un recital en Posadas junto a León Gieco, que actuaba en Misiones por primera vez. Durante este viaje, es acompañado por Pochosky, el clown urbano, malabarista y otras especialidades que posee la última gota de agua del mundo. Junto a Pochosky montan las presentaciones en Capital Federal que tienen como objetivo concientizar sobre la importancia del cuidado del medioambiente.
El "Dino" se detiene repentinamente. Será por poco tiempo. Las rutas esperan y todavía quedan muchas vueltas para dar.
El "Dino", motor de la causa
El colectivo es parte de todo.
El "Dino" (por dinosaurio) es el centro cultural itinerante de Joselo, en su interior hay libros, filmaciones, discos y hasta un cine móvil.
Estuvo en Bolivia, pasó por Brasil, se quedó sin gasoil en Uruguay, y quien sabe que otra anécdota más adornara la mística de aquel vistoso modelo 62.
Schuap comenta entre risas "esto es una caja de sorpresa".
Su exterior es un mural que retrata la vida del litoraleño, las leyendas, lo autóctono. Su interior, el corazón del pensamiento de Joselo Schuap. Un sueño hecho realidad, un correcaminos inoxidable.
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