El espíritu toba se respiró
en el restaurant "Nevada"
Villa
Carlos Paz. El restaurante Nevada de Carlos Paz se llenó
de magia con la música ancestral del toba Gregorio Segundo y su conjunto.
Cuando el espíritu toba cantó en las sierras.
Tras una presentación a cargo de la escritora Dorys Encina y acompañado
por Yoli (voz y coros) y Adrián (en guitarras y percusión),
el intérprete aborigen Gregorio Segundo deleitó al público
con las «plegarias» de su cancionero.
Para cualquiera de los presentes que compartieron una tarde distinta en
Nevada, la sensación era de estar presenciando una experiencia de
una espiritualidad única.
Del violín toba Noviké, brotaban las melodías que transportaban
al monte chaqueño, que hablaban de leyendas, verdades y lamentos
de un pueblo oprimido. Himnos eternos como el «Canto a la tierra»
o el célebre «Antiguo dueño de las flechas» -el
punto más alto y sublime de la presentación del grupo- conmovieron
a un público que parecía estar encantado.
El músico toba demostró su maestría con un instrumento
que forma parte de su esencia, y, sobre el final del show, se animó
a concretar una versión mágica de un clásico del chamamé
como «Kilómetro 11».
Asimismo durante la presentación, hubo un espacio destinado a mostrar
las artesanías tobas y los instrumentos autóctonos.
El evento, que contó con el auspicio del Concejo Deliberante de Villa
Carlos Paz, la Cooperativa de Trabajo El Panal y El Diario de Carlos Paz,
tuvo como cierre un recitado en lengua «Qom» que desató
lo que fue un aplauso interminable.
Las sierras, que se mostraban iluminadas por las estrellas, fueron testigos
de como Gregorio Segundo transformó al restaurante Nevada en una
suerte de fogón aborigen, donde la música del violín
toba marcó el ritmo a seguir.