Para sentir Misiones hay que visitar San Ignacio
Por Pedro Jorge Solans ,,,,,,,,, Fotos: Santiago Solans

Playas sobre el Río Paraná con arena
fina, y dentro de una postal.
La localidad misionera de San Ignacio se hizo conocida por las ruinas jesuíticas
que deslumbra al mundo. Sin embargo, la población ubicada a la vera
de la ruta hacia las Cataratas del Iguazú tiene más bondades
naturales, históricas y culturales para que los turistas disfruten
y prolonguen su estadía en ella.
Desde el parque provincial Teyú Cuare con su cerro Reina Victoria
hasta revivir las aventuras del escritor fantástico Horacio Quiroga.
Sin dejar de lado la riqueza que ofrece el majestuoso Río Paraná
en la zona.
Precisamente, el intendente municipal de San Ignacio, Lic. Alberto Arturo
Vandendorp (foto) proyecta unir los puertos viejo y nuevo con una avenida
costera para que el circuito atraviese la tierra colorada con la vista de
islas, islotes y desde una costanera natural.
Vandendorp dijo al magazine XM que su proyecto turístico consiste
en revalorizar los atractivos turísticos de San Ignacio para que
los turistas se queden en el pueblo varios días y el flujo de visitantes
logre una estabilidad anual.
Ruinas de San Ignacio Miní
San Ignacio Miní se estableció en 1696 en el sitio donde hoy
están sus ruinas. Al igual que las demás reducciones, los
paraguayos la destruyeron en 1817. La ruinas fueron restauradas en forma
total en la década de 1940, situación que permite apreciar
hoy, con notable exactitud, el trazado urbano de la reducción.
La misión de San Ignacio Miní es el único patrimonio
digitalizado del país.
Horacio
Quiroga, un escritor que se inspiró en San Ignacio
Desde los "Cuentos de la Selva" hasta su trágico final,
el intelectual uruguayo impregnó su obra de aire, agua y tierra misionera.
Horacio Quiroga revitalizó la literatura sudamericana desde el rincón
más colorado de Misiones donde escribió sus inmortales páginas.
En San Ignacio quedó su casa y varias pertenencias (foto). Hoy es
un museo donde se puede revivir las aventuras de un loco genial.
El Teyú Cuaré y el Paraná
La reserva del Teyú Cuaré tiene el mítico cerro Reina Victoria como vigía del Paraná y sus islas como la del Toro y la desembocadura del Yabebirí al Paraná. Se puede ascender a través de unas escaleras para contemplar desde diferentes miradores-descansos que tienen nombres que surgen de leyendas ricas en misterios y enigmas, como del barco hundido, en homenaje a la embarcación de carga Villa Franca que hacía el trayecto desde Posada hasta el antiguo puerto Aguirre o Iguazú, La Cruz y los senderos de la selva.
La María Antonia
El
abogado y estudioso de la zona Héctor H. Cañete Verdun (foto)
señaló que a mitad del tramo entre Secc. Canteras y Puerto
Chuño, está instalada la empresa agraria yerbatera "La
María Antonia", cuyos propietarios originales fueron los Herrera
Vega, descendientes directos de Simón Bolívar. El caso de
la Estancia es una réplica exacta de la casa venezolana de Bolívar.
En el predio costero del establecimiento aún están los restos
de unas baterías militares argentinas que fueron instaladas como
de avanzada contra los ataques de las milicias paraguayas, durante la Guerra
de la Triple Alianza. Es una zona alta de la costa del Paraná donde
también se puede hallar vestigios de vías férreas del
ferrocarril privado que instaló la familia Herrera Vega para sacar
por transporte fluvial su propia producción de yerba mate.
Por último, destacó Cañete Verdun que en el Puerto
Viejo de San Ignacio, don Joaquin Alcaraz, en las postrimerías del
Siglo XIX, montó una factoría, un almacén de ramos
generales, donde las empresas navieras del español Pedro Núñez
y de Barthe, hacían esacala en su travesía desde la Bajada
Vieja, en el Puerto de Posadas hacia los puertos del Norte como Puerto Rico,
Bemberg, entre otros. En estas historias se basó el escritor Alfredo
Varela para escribir su obra "Río Oscuro", y el film argentino
"Las aguas bajan turbias" donde se describen el aspecto social
de las explotaciones de la yerba mate silvestre y el apeo de maderas en
rollos.