Recursos naturales
La problemática del agua:
¿mercancía o dominio público?
por Pedro Santiago Solans
Córdoba. A semanas de que el gobernador cordobés,
José Manuel De la Sota, anuncie que pretende renegociar el contrato
de Aguas Cordobesas con el Grupo Roggio, en las pasadas Jornadas para la
Participación Social del MERCOSUR se disparó el debate: ¿El
agua como mercancía o como dominio público?.
Los tiempos que son regidos por marchas y contramarchas, hoy abren el juego
sobre una realidad que nos toca muy de cerca, digo que nos toca de cerca,
porque la mayor parte de nuestro organismo se compone de esa sustancia:
la problemática del agua.
Desde tiempos remotos, por la misma unión biológica que nos
liga al H2O, el agua marcó nuestra historia. Sin embargo, nunca se
pensó que en los posteriores siglos, la humanidad se planteara la
necesidad de preservación por la inminente escasez de dicho recurso
natural.
Cuando ya se vislumbraba que el agua se podía convertir en un tesoro
invalorable, países como Francia, España, Inglaterra e incluso
los Estados Unidos, comenzaron con un plan estratégico de cuidado
de sus castigadas bondades naturales.
En tanto, iniciaron en países como la Argentina, con el visto bueno
de gobiernos de turno, un política de saqueo de los recursos.
Al saqueo agrícola de fines del siglo IXX y principios del siglo
XX, se debe sumar (desde ya hace más de diez años) un dirigido
plan para obtener ganancia del agua sudamericana, por no decir Argentina.
El concepto que pregonaron empresas como la célebre Suez (expulsada
de Bolivia y hasta hace algunos meses, concesionaria en Córdoba),
era la del agua como mercancía. El agua tiene un costo, y ese costo
excede el simple tratamiento de purificación: ese costo es la ganancia
de Suez. Que dicho sea de paso, Suez (por ejemplo) recibía millones
de dólares de parte del gobierno delasotista para poder «brindar»
el servicio.
Entonces, es potenciado el saqueo, no sólo con el visto bueno de
la clase política, sino también con subsidios millonarios
y una tarifa que caía sobre la espalda del vecino como una pesada
mochila.
Hoy en el mundo el agua es riqueza. En Sudamérica el agua es abundante.
En Argentina, un recurso «inagotable».
Y en Córdoba, si bien, ya no está más la concesionaria
francesa Suez, la concepción mercantilista salvaje del agua aún
está presente. Es que, el mismo gobierno delasotista pretende concesionar
el servicio (pese a los intentos cooperativistas de estatizar la prestación
y de la planificación nacional con la creación de AySA) al
holding del Grupo Roggio.
Roggio, un nombre conocido de los grandes negociados nacionales, era nada
menos ni nada más que una accionista de la Lyonaire (que en Córdoba
todos conocíamos como Aguas Cordobesas) y hoy es la «cuestionada»
Lyonaire Suez.
Así es que cuando todo el mundo previene de la necesidad de recuperar
el agua como bien público y dejar de verlo como mercancía,
el gobierno delasotista pretende entregárselo (con un subsidio millonario)
al prolífero Grupo Roggio. Las «irracionalidades» que
hoy llevan a plantearnos qué futuro es el que queremos.