Saneamiento del lago San Roque
La brillante obra de cloacas y agua que nunca
fue

Villa Carlos Paz.- Hace más de cuarenta años, un grupo
de profesionales de Carlos Paz, -Enrique Eguiguren, Alfredo Domenella y
Alfredo Bonzano, entre otros-, logró desarrollar una solución
a un problema que hoy es más actual que nunca: el problema de las
cloacas y el agua de la ciudad.
El proyecto fue reconocido más tarde como «proyecto Bonzano»
y tuvo en cuenta las necesidades de la «villa». Habían
logrado proyectar una obra increíble, que en el transcurrir del tiempo,
Alfredo Bonzano fue readecuándolo, y esas actaualizaciones, dio argumento
a que se conociera como «Proyecto Bonzano».
Entre los últimos defensores del «Proyecto Bonzano»,
en la década del 80, se recuerda al médico sanitarista o secretario
de turismo, Luis Abed. La obra expone la vigencia que sólo los visionarios
planifican de antemano.
En la década del 50, los técnicos carlospacenses desarrollaron
una obra más que ambiciosa, una obra que no sólo resultaba
toda una innovación para Sudamérica, sino para el mundo.
El principal objetivo que Bonzano tenía en mente, era evitar que
se arrojaran los residuos cloacales al lago San Roque y alejarlos del embalse
utilizando la gravitación.
En el proyecto, los residuos llegarían por medio de una colectora
hasta las proximidades del Club de Pesca (donde actualmente están
las vulgarmente llamadas «choperas»). Desde allí, todo
el material fecal seguiría por cañerías hasta el mismo
pie de la montaña (cerca de la Aerosilla), donde penetraría
a un túnel que atravesando la montaña llegaría hasta
Villa San Nicolás, para volcarla en dos lagunas provistas de «acróbeos».
De esta manera, se buscaría conservar el agua pura, la cual se aprovecharía
también para riego de una importante forestación que se haría
en todo el faldeo de las sierras.
Este plan para la preservación de los recursos hídricos de
tamaña trascendencia, se encuadraba dentro de las obras anexas que
se preveían junto a la construcción del azud nivelador en
Cuesta Blanca, donde se colocaron muros que servirían para la contención
de crecientes descontroladas y como reserva para el funcionamiento de un
sistema de cloacas por gravedad.
Una de las lagunas de las que el proyecto hacía referencia, es nada
más, ni nada menos que La Lagunilla.
Asimismo, en el informe señala que la topografía de la zona
suroeste de la cuidad de Córdoba y sus alrededores, favorecía,
debido a la pendiente, el desplazamiento de aguas pluviales hacia el noreste,
o sea, hacia la ciudad capital. Por lo que el túnel no tendría
grandes impedimentos en su recorrido hacia La Lagunilla.
La Lagunilla
La Lagunilla es un cauce natural de las aguas de lluvia provenientes del
sudoeste, con una profundidad de 31 metros que varía en la época
de lluvias. Es el nacimiento del arroyo La Cañada y se encuentra
próximo a la ciudad de Córdoba, a unos 15 kilómetros
de lejanía, entre las ciudades de Alta Gracia, Malagueño y
el poblado de Falda del Carmen. Esta cuenca natural que es un pequeño
ojo de agua, ha sido desvirtuada en los últimos años por las
obras viales y en la actualidad requiere de una re-canalización de
todos los cursos naturales que componen la reserva de agua.
La Lagunilla crece considerablemente en la temporada estival, por el aporte
de riachuelos provenientes de Falda del Carmen. Este espejo de agua dulce,
nace como una vertiente o afloración de la capa freática y
presenta una calidad en el recurso hídrico que ha sido catalogada
como una de las mejores de la Provincia de Córdoba.
En la obra de Bonzano, se derivarían los residuos cloacales a dicho
reservorio de agua que serviría de planta de tratamiento y potabilizadora.
Sin embargo, para evitar la contaminación del agua, se acondicionaría
el pequeño embalse con «acróbeos».
Diversas empresas extranjeras estaban dispuestas a presentarse a licitación
para financiar la monumental obra y llevar adelante su concreción.
Entre ellas, las empresas que realizaron el túnel Sub-Fluvial de
Santa Fé-Paraná. La planificación también estuvo
avalada por técnicos del Ente Provincial de Obras Sanitarias (EPOS)
que elogiaron la obra y por la Universidad de Córdoba y el jefe de
Cátedra de Ingeniería, Ing. Alberto Luis Bresciano, quien
manifestó admiración por el proyecto.
La alternativa de Bonzano, surgió en su momento como alternativa
al proyecto de obras de mini-cloacas que tenía previsto construir
el gobierno municipal. Y, según los valores de aquella época,
el monto total de la obra ascendería a una suma aproximada de 11
millones de dólares.
Costos
Los costos serían: Túnel y obras accesorias: 4.800.000 dólares.
Emisario (caño conductor a La Lagunilla): 300.000 dólares.
Planta de tratamiento: 250.000 dólares. Cañerías para
la zona centro: 650.000 dólares.
En total se trataría de 6.000.000 de dólares. Puesto que la
obra se pagaría en tres años, resultaría lo siguiente:
Tomando como base el importe resultante y aplicable prorrateado entre diez
mil propiedades, exigiría una contribución por propiedad de
600 dólares que, pagaderos a tres años, darían una
suma de 200 dólares anuales (18 mensuales) por propiedad. Para ello
sería necesario: una ordenanza impulsiva por tres años, Impuestos
para cubrir mayores costos de diferencias en la licitación.
Bonzano proponía que a raíz de que se sanearía el lago,
la Provincia aportaría dos millones de dólares a la obra.
Con lo que la cuenta anterior se reduciría considerablemente. Finalmente
las tareas de zanjado se llevarían a cabo con elementos municipales.
El proyecto integral de sistema de cloacas (de alternativas detalladas),
fue ignorado por todos los gobiernos municipales durante las décadas
del 60, 70 y hasta el 80, al que no les pareció prioritaria la obra.
A tal punto, que en varias ocasiones, las carpetas con los planos presentada
por Bonzano desaparecieron de las oficinas.
Además la impactante obra contemplaba la posibilidad de saneamiento
del lago San Roque y la posterior utilización del agua del embalse
para abastecer a la población de Carlos Paz que ya sufría,
aunque en menor medida que en la actualidad, el período de sequías
del río Icho Cruz (la fuente de agua potable carlospacense).
Hace tan sólo un año la Municipalidad de Carlos Paz y la Dirección
Provincial de Agua y Saneamiento (DIPAS) expusieron un proyecto para que
la ciudad tome el agua del lago San Roque, para potabilizarla y usarla durante
los habituales meses de sequía. La propuesta surgió del municipio
tras los reiterados problemas en el suministro de agua potable que se produjeron
en los meses de octubre, noviembre y diciembre. Y justamente, esta es la
solución a la problemática del agua que Bonzano había
desarrollado en la década del 50.
Intento frustrado
El final del proyecto de Bonzano tiene alguna similitud, -salvando las
diferencias y la envergadura- con el del dique San Roque. En este caso que
trata este informe sólo la frustración llegó cuando
fue desechado. En aquel caso, de la «obra colosal» del siglo
XIX, se juzgó mediante un injusto proceso al Ing. Carlos Cassaffoutsh
por la supuesta «falla» en la estructura del antiguo paredón
del dique San Roque.
Hoy, de haberse llevado a cabo la obra proyectada por el grupo de Bonzano,
Carlos Paz habría solucionado dos de los problemas que traen más
dolores de cabeza a la población.