Mundial de Alemania
¿Cuando juega la Selección jugamos todos...

por Pedro Santiago Solans

Córdoba. Pocas veces se da el fenómeno de unificación en un sentir nacional como el que genera el Mundial de fútbol, ni siquiera los días patrios como el 25 de Mayo o el 9 de Julio son capaces de lograr algo como lo que sucede cuando juega la selección Argentina.
Lo que ocurre, nuevamente, con este mundial, al igual que en muchas de las ediciones pasadas, es una evidencia más de que los argentinos somos netamente «futboleros» y, lamentablemente, bastante egoístas. El hecho de que un evento deportivo sea casi el único sentir compartido no habla muy bien de una nación, el famoso «nos ponemos la camiseta sólo cuando hay algún partido de fútbol» hoy es más notable que nunca. Caminando por cualquier calle, de cualquier ciudad, de cualquier provincia argentina, fácilmente vamos a distinguir: comercios con propagandas de la selección, banderas celestes y blancas, en las casas deportivas camisetas de Argentina y un sin fin de productos «bien nuestros». ¿Pero cuánto de verdad hay en tanto fervor patriótico?, en lo personal creo que debemos hacer un análisis real y sincero respecto a nuestra valoración de la significación que tiene la simple palabra de: Argentina.
Porque muchas veces mientras llevamos puesta la camiseta y aparentamos ser los grandes defensores de la patria, buscamos aventajar al vecino, sacar un rédito de la necesidad, miramos hacia otro lado cuando un niño nos pide una moneda y otras aberraciones más. Y casi se me olvida la famosa «mano en la lata», otra de las grandes costumbres argentinas.
Por supuesto que yo también me considero un amante de la selección nacional argentina, como seguidor de fútbol. Pero eso no cambia en nada, la concepción individualista que ha desarrollado la sociedad argenta.
Lo bueno sería que cada día nos sintiéramos hermanos, que cada día lleváramos puesta la camiseta, pero no esa que se lleva por fuera, la de adentro. La del sentimiento argentino, la de la pasión, la de la unión verdadera. Porque cada vez se vuelve más verdad la famosa frase del Martín Fierro de José Hernández: «Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea. Porque si entre ellos pelean, los devoran los de ajuera».

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